Saturday, February 19, 2011

Estudiando historia

Museo en Szombathely Hungría
¿Cómo motivar a las personas para aprender de la historia y no cometer los mismos errores una y otra vez?
Una opción puede ser la animación. Hetalia (o la inconpetente Italia) es un anime que además de causar estragos a mis ojos (no paro de desternillarme de risa, y me saltan las lágrimas mientras veo sus episodios de 5 minutos) tiene la cualidad de conseguir que me interese por la historia de Europa (¿qué es eso de la reunión baile? no se referirán al Congreso de Viena? y referencias por el estilo). Las películas también son otra vía. Ahora se estrena 23 F la película... ¿cuántos saben a quién pertenece la silueta de los posters que se ven en los anuncios? ¿o que el tema de la película es el golpe de estado en España de 1981?
Escudo bordado a mano
Otra opción es que en los museos permitan a los usuarios tocar, jugar, interactuar con lo que se expone. No me refiero obviamente a la pieza original, única y valiosa, sino a alguna réplica. En Szombathely, por ejemplo, aprendí que la máscara antigás de la I Guerra Mundial no permitía respirar a los soldados!! Por poco me asfixio cuando me la puse! Toda una experiencia!, no creo que pueda olvidar nada de mi visita al museo, del escudo bordado a mano, o de los efectos personales de los soldados, sus comidas enlatadas (con fotitos, por si no sabes leer húngaro), los manuales de instrucciones, las literas, las armas ametralladora
(ametralladoras cuyo sistema de refrigeración necesita agua y cuando los soldados no disponían de ella utilizaban su orina, etc.), pero sobre todo, el miedo al tener en mis manos un arma capaz de quitar la vida, y de cometer un error con ella. Es excitante... y terrible a la vez, como cuando se estudia la historia.
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