Wednesday, March 2, 2011

Territorio ebook

Registro de un e-book con Overdrive
La biblioteca pública de Washington DC utiliza el software propietario de Overdrive para el préstamo de libros electrónicos. En su momento intenté obtener una e-library card, pero al final me decidí a no comprar el Kindle (ni ningún e-reader, en espera de que aparezca un modelo que me convenza y con el cual pueda leer la edición que me apetezca, sin miedo a que me las borren por estar en el país equivocado), ergo no había necesidad del carnet electrónico de esa biblioteca.
¿Es otra manera de hacer negocio? ¿porqué siento un déjà vu? Las bibliotecas pagan unas licencias que permiten a sus usuarios descargar los e-books (con el explosivo DRM, como bien lo explica Cory Doctorow) y leerlos en sus dispositivos (sean el que sea: pc, mac, iPod, Kindle, etc.). En otras palabras, si antes una monografía le costaba 10 euros a la biblioteca, ahora le costará 10 euros anuales. Esta licencia le permite prestar libros electrónicos como si fueran de papel (un e-book sólo puede ser prestado en un e-reader a la vez, si un usuario lo ha descargado, no lo puede descargar nadie más!! como si una copia digital fuese sinónimo de una copia en papel, un absurdo!).
Un interesante artículo en el País (La biblioteca pública se une al libro electrónico) me trajo a la memoria el porqué fuí a la feria del libro el año pasado: esperaba encontrar un stand de Overdrive para bibliotecas, y así probar el invento... sin éxito. Registro de un e-book con OdiloTKLo más parecido fue Odilo Tk, pero como no pude tocar el lector ni utilizarlo, no me dejó un buen feeling. Y no es que se obtenga mucha información en su web. Y cada vez más bibliotecas incorporan lectores electrónicos y los prestan como si fuesen un libro más en papel. Tengo la sensación que muchos confundimos aún e-book con e-reader, yo puedo tener un e-book en mi iPod y escucharlo mientras voy en el metro, no necesito de un e-reader (lector electrónico, dispositivo de lectura o como queráis llamarle) para acceder al mismo. Me agradaría saber si entre los asistentes a los clubes de lectura del proyecto Territorio eBook hay alguien que utilice un dispositivo diferente a un e-reader.
Sin olvidar los derechos de los usuarios de e-books o los derechos de los lectores. En los comentarios hechos (algunos tipo "si quiero leer el e-book en mi vieja supernintendo, me lo tienen que permitir", o también "nada de anotaciones, subarayados o demás, en los e-books prestados no se escribe") aparecen algunas ideas interesantes que ya había escuchado antes: el sentido de la propiedad y el libre acceso. Cuando un libro en papel es comprado por una persona, ésta lo siente de su propiedad, que es suyo (y lo puedes usar como papel de WC al mejor estilo Shreck o como hoguera al mejor estilo Pepe Carvalho). No pasa lo mismo con los e-books con DRM! Uno no compra el e-book, sólo paga la licencia que le permite acceder al mismo! La editorial y la tienda intentarán controlar lo que el usuario haga con el e-book. Es decir, pierdes la propiedad y el libre acceso. Las tiendas (como Amazon por ejemplo) tienen acceso a lo que subrayas, anotas o párrafos que lees en el e-reader... y crean un nuevo producto con ello! El lector no puede imprimir o hacer copias, pero el vendedor puede utilizar los hábitos de lectura de sus usuarios para utilizarlos dentro de una campaña de marketing. Y la guinda del pastel: si el editor decide cambiar su política de acceso (via comunicado de Overdrive) a los e-books (al más puro estilo Facebook) como ha sucedido con Harper Collins, el usuario, lector, dueño del e-reader, se queda sin poder acceder al e-book! Ya no sólo pretenden que un archivo digital sea accedido desde un único dispositivo, sino que además se disponen a controlar la cantidad de veces que ese e-book pueda ser prestado desde la biblioteca!! y controlar que el usuario que tenga el carnet de biblioteca viva en el área geográfica correspondiente!! (adiós ubicuidad!) ¿y se extrañan que bibliotecarios americanos los boicoteen? La discusión está servida: "los libros en papel se desgastan con el tiempo y el uso, e incluso a veces son robados de las bibliotecas", dicen los editores, y continúan "¿porqué ha de ser diferente con los e-books? ¿qué acaso los bibliotecarios queremos sacar partido de los libros electrónicos?" Ja, la respuesta de los bibliotecarios no se hace esperar: ¿qué acaso los formatos no quedan obsoletos con el tiempo? ¿alguien puede leer archivos de Lotus1-2-3? La obsolecencia, el hecho que el archivo se corrompa y deje de ser legible es el "desgaste" en un e-book, a ver si se enteran los de la industria editorial! La respuesta de Harper Collins a la discusión en Twitter de los bibliotecarios cojea. La respuesta de Overdrive también.
DRM no funciona
En su post, Justin Hoenke lo explica muy bien! Reproduzco aquí también el comic sobre DRM, usabilidad de Overdrive y el porqué no funciona: es muy complicado, y con muchos errores! los usuarios prefieren siempre un click! Su idea de enseñar en las bibliotecas a nuestros usuarios a crear contenido y catalogarlo es genial! ¿porqué las colecciones locales han de ser sólo libros? ¿porqué no incluir los vídeos de las fiestas del barrio realizadas por la comunidad del mismo? ¿o las novelas escritas por nuestros usuarios en los talleres de escritura de la biblioteca? Se trata de animar a nuestros usuarios a que sean creadores en vez de meros consumidores!!! Y termino con el siguiente comentario: "Successful publishers are closely associated with happy readers and busy libraries...Many of the most active library users are also among the most frequent book purchasers." No al DRM, no a una tecnología antiusuarios. Para eso están las Creative Commons. Y los nuevos modelos de negocio (modelos sostenibles para la creatividad) como la autopublicación, la impresión bajo demanda o el streaming. El artículo de Público, "El libro rompre su cadena" lo explica muy bien.
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