Tuesday, August 30, 2016

Barcos negreros

Markus Rediker utiliza un lenguaje directo, sin tapujos, para narrar un capítulo de la historia de la humanidad que se reinventa en cada generación.
En su ensayo "El barco de esclavos: una historia humana" describe con pulcritud no sólo cómo era la vida a bordo de los barcos negreros, sino que lo hace desde distintos puntos de vista. Podemos escuchar la voz de loz esclavos, la voz de los marineros, y entre líneas también se oye a lo lejos las voces de los inversores, de los políticos, y los abolicionistas. Es una historia dura, que por su cercanía nos hace pensar y avergonzarnos de la situación actual laboral... siempre y cuando los capitalistas que lean el ensayo tengan conciencia. Las notas de cada uno de los 10 capítulos nos redirigen a libros, manuscritos, autobiografías, memorias, documentos de archivo, todos ellos testimonios de una época en la que países como Inglaterra o España generaban riqueza comprando seres humanos en las costas de África, transportándolos luego como cargamento humano en los barcos negreros, para venderlos a los indianos y capitalistas de las colonias españolas y americanas.

 Rediker recoge sobretodo la voz de los esclavos, de los marineros, y de los barcos. Comienza su narración con la voz de los esclavos describiendo cómo eran capturados por los cazadores de esclavos (africanos de otras tribus), de cómo se resistían, se fugaban, los volvían a capturar, eran llevados a la fuerza a los barcos negreros (de donde huir significaba ser devorado por los tiburones o ahogarte en la mayoría de los casos), vivir hacinados en esos barcos tantos meses como hiciesen falta para llenar la carga (unos 8 meses aproximadamente), luego sobrevivir a la travesía (muchos esclavos trabajaron dentro del barco para ayudar a navegar durante la tormenta), para acabar siendo vendidos en una plantación donde les obligarían a trabajar hasta morir.

 Continúa con el testimonio de los marineros, que son contratados en Inglaterra o donde quiera que se arme el barco negrero, éstos mismos marineros no sólo se dedicarán a navegar sino que también se convierten en carceleros de los esclavos primero, luego pasan a ser los maestros de los africanos que aprenden el oficio de navegar, para finalmente - cuando son abandonados en las américas por sus capitanes (a los ilustrísimos inversores y comerciantes de esclavos no les sale a cuenta contratar a tantos marineros para el viaje de retorno a Inglaterra)- ser ayudados y atendidos por esos mismos esclavos que ellos trajeron al nuevo mundo.

El Brooks de Liverpool
Los barcos también tienen voz propia en este ensayo. Las ilustraciones que los abolicionistas hicieron y distribuyeron del Brookes llegaron incluso al parlamento británico, el dibujo del corte transversal del barco ayudaba a retratar la economía detrás de la trata de esclavos: ningún rincón del barco era desperdiciado, estaba lleno de seres humanos propiedad de los comerciantes. Leer el capítulo de la historia del barco negrero Brookes es como leer el debate entre los abolicionistas y los defensores del comercio de esclavos, con sus cálculos de beneficios a corto y largo plazo.

Sus voces llegan a nuestros oídos, como la de Olaudah Equiano y su Interesting Narrative, todas esas voces rescatadas por Rediker en este documentado y terrible ensayo, que plasma y retrata a la parte más cruel e inmoral de los seres humanos: los indianos y comerciantes de esclavos.
Pero yo me pregunto ¿qué hemos aprendido de sus experiencias? Baste con citar el artículo aparecido en The Guardian el pasado 1 de junio del 2016: 46 millones de personas viviendo como esclavos. Lo dicho, la historia tristemente se repite.
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